Es el vídeo de un programa que emiten en la televisión autonómica vasca. Es la primera clase en el euskaltegi (escuelas donde se enseña euskara).
Un poco de humor en la semana 10...
dimarts, 10 / juny / 2008
Mi experiencia como aprendiz en línea
Como ya he mencionado en el foro y en alguna entrada de mi blog, empecé a estudiar catalán por Internet. En 4º de la ESO, decidí que estudiaría en Barcelona, a pesar de que todavía no sabía ni qué era lo que quería hacer. Este factor, sumado a mi interés por las lenguas y la simpatía que siento por los catalanes, me llevó a buscar cursos en Internet.
En total, hice un curso y medio. El primero (http://intercat.gencat.cat/speakcat/), ofrecía nociones bastante básicas de la lengua, y se centraba sobre todo en actos comunicativos, como presentarse, contar qué es lo que se ha hecho durante el día, dar la dirección, etc. Al acabar con éste, intenté hace uno más avanzado (no he podido encontrarlo), pero a mitad de camino me rendí, ya que era mucho más normativo, lleno de reglas que había que memorizar, y mi “autodisciplina” ya no daba para más.
En lo que se refiere a los géneros electrónicos que he utilizado para aprender en línea, debo decir que esta asignatura, Ensenyament de Llengües, es la que más oportunidades me ha brindado para aprender en línea. Hemos utilizado géneros tanto sincrónicos como asincrónicos, y la verdad es que ha sido una experiencia distinta y muy interesante.
Por último, creo que el aprendizaje de lenguas en línea tiene sus ventajas y desventajas. Por una parte, el usuario puede organizarse como quiera y no tiene que adecuarte a unos horarios establecidos que pueden limitarle. Además, cada uno puede centrarse el los aspectos de la lengua que más le interesen y recibir la corrección de los ejercicios en el momento. Por otra parte, en lo que se refiere a las desventajas, considero que el papel del profesor es realmente importante durante el proceso de aprendizaje de una lengua, ya que puede juzgar el aprendizaje del estudiante desde un punto de vista más objetivo y aconsejarle tareas que crea necesarias. Además, el aprendizaje en línea está limitado en cierto sentido, ya que el usuario no tiene tantas facilidades para practicar ejercicios de expresión escrita u oral. Para acabar, cabe comentar que este tipo de aprendizaje requiere una autodisciplina muy grande por parte del usuario.
En total, hice un curso y medio. El primero (http://intercat.gencat.cat/speakcat/), ofrecía nociones bastante básicas de la lengua, y se centraba sobre todo en actos comunicativos, como presentarse, contar qué es lo que se ha hecho durante el día, dar la dirección, etc. Al acabar con éste, intenté hace uno más avanzado (no he podido encontrarlo), pero a mitad de camino me rendí, ya que era mucho más normativo, lleno de reglas que había que memorizar, y mi “autodisciplina” ya no daba para más.
En lo que se refiere a los géneros electrónicos que he utilizado para aprender en línea, debo decir que esta asignatura, Ensenyament de Llengües, es la que más oportunidades me ha brindado para aprender en línea. Hemos utilizado géneros tanto sincrónicos como asincrónicos, y la verdad es que ha sido una experiencia distinta y muy interesante.
Por último, creo que el aprendizaje de lenguas en línea tiene sus ventajas y desventajas. Por una parte, el usuario puede organizarse como quiera y no tiene que adecuarte a unos horarios establecidos que pueden limitarle. Además, cada uno puede centrarse el los aspectos de la lengua que más le interesen y recibir la corrección de los ejercicios en el momento. Por otra parte, en lo que se refiere a las desventajas, considero que el papel del profesor es realmente importante durante el proceso de aprendizaje de una lengua, ya que puede juzgar el aprendizaje del estudiante desde un punto de vista más objetivo y aconsejarle tareas que crea necesarias. Además, el aprendizaje en línea está limitado en cierto sentido, ya que el usuario no tiene tantas facilidades para practicar ejercicios de expresión escrita u oral. Para acabar, cabe comentar que este tipo de aprendizaje requiere una autodisciplina muy grande por parte del usuario.
dilluns, 9 / juny / 2008
dimecres, 4 / juny / 2008
Mi experiencia con la evaluación (2)
El instrumento de evaluación que he vivido más de cerca ha sido el típico examen en el que se tenía que explicar por escrito la teoría que te habías aprendido de memoria, y en algunos casos reflexionar sobre ella. Recuerdo haber acabado exámenes con la mano dolorida de tanto escribir. Los exámenes de idiomas, por otra parte, solían ser más de rellenar huecos o tests de elección múltiple, aunque nunca faltaba un ejercicio de expresión escrita en el que tenías que poner en práctica toda la gramática que habías aprendido. La experiencia de los trabajos en grupo empezó sobre todo en la universidad, ya que teníamos que llevar adelante proyectos como el glosario de Terminología, en el que todo el grupo debía trabajar durante el trimestre para aprobar.
La experiencia que mejor recuerdo en estos momentos es el primer trabajo que entregué en la universidad. Yo siempre había sacado muy buenas notas hasta el bachiller, y no tenía ningún problema si hacía los trabajos en el último momento, ya que me las ingeniaba para aprobar con buena nota. Cuando llegué a la universidad, la verdad es que fui más disciplinada y empecé a trabajar duro desde el principio. Llegó la hora de entregar el primer trabajo de Lengua Normativa A, el resumen de un texto bastante complicado. Cuando Ernesto Martín me lo devolvió y vi aquel suspenso, casi se me cayó el mundo encima… “Sí sí, ya veo que el contenido está bien, pero tienes demasiadas faltas de ortografía”.
Los primeros exámenes de universidad también fueron horribles. Pensaba que iba a suspender todas las asignaturas, pero bueno, todo fue bien.
En lo que se refiere a la pregunta de si he recibido evaluaciones justas de mi aprendizaje, mi contestación es que a veces sí y a veces no. No creo que una evaluación normativa sea la más adecuada para decir si un estudiante ha trabajado y adquirido los conocimientos programados. Ha habido casos en los que he trabajado mucho durante el trimestre y después, ya sea porque no había estudiado lo suficiente para el examen o porque me había puesto nerviosa no recibí la nota que realmente yo creo que me merecía. Aun así, también sucede lo contrario; que no hayas hecho nada durante el trimestre y que después, porque el examen ha sido fácil o porque has tenido suerte, las cosas te salgan de maravilla.
La experiencia que mejor recuerdo en estos momentos es el primer trabajo que entregué en la universidad. Yo siempre había sacado muy buenas notas hasta el bachiller, y no tenía ningún problema si hacía los trabajos en el último momento, ya que me las ingeniaba para aprobar con buena nota. Cuando llegué a la universidad, la verdad es que fui más disciplinada y empecé a trabajar duro desde el principio. Llegó la hora de entregar el primer trabajo de Lengua Normativa A, el resumen de un texto bastante complicado. Cuando Ernesto Martín me lo devolvió y vi aquel suspenso, casi se me cayó el mundo encima… “Sí sí, ya veo que el contenido está bien, pero tienes demasiadas faltas de ortografía”.
Los primeros exámenes de universidad también fueron horribles. Pensaba que iba a suspender todas las asignaturas, pero bueno, todo fue bien.
En lo que se refiere a la pregunta de si he recibido evaluaciones justas de mi aprendizaje, mi contestación es que a veces sí y a veces no. No creo que una evaluación normativa sea la más adecuada para decir si un estudiante ha trabajado y adquirido los conocimientos programados. Ha habido casos en los que he trabajado mucho durante el trimestre y después, ya sea porque no había estudiado lo suficiente para el examen o porque me había puesto nerviosa no recibí la nota que realmente yo creo que me merecía. Aun así, también sucede lo contrario; que no hayas hecho nada durante el trimestre y que después, porque el examen ha sido fácil o porque has tenido suerte, las cosas te salgan de maravilla.
Mi experiencia con la evaluación
El enfoque de evaluación que más he experimentado es la sumativa. Me imagino que todos vosotros también habréis sufrido los exámenes finales en los que te juegas buena parte de la nota, si no el 100%. Así, casi siempre, tanto en los exámenes de idiomas como en el resto, los exámenes suelen ser al final de cada trimestre y se supone que con esta prueba se evalúa el aprendizaje que hemos adquirido durante el curso. Este enfoque no me parece el más adecuado, ya que, en realidad, no acabas sabiendo qué es lo que sabes y qué no; entregas el examen, y si apruebas, te olvidas. Por otra parte, durante el trimestre no sabes realmente hasta qué punto te estás enterando de los contenidos de cada asignatura, y muchas veces el alumno va al examen “a ver lo que sale”.
Los enfoques formativo y continuado también los he vivido, y la verdad es que me parece que funcionan bastante mejor que el formativo a la hora de evaluar qué es lo que sabe el alumno. No me acuerdo muy bien de cómo funcionaban los exámenes durante la ESO, pero en alguna asignatura de bachiller y en algunas más de la universidad no hemos tenido examen, y la evaluación se ha basado en las prácticas que hemos entregado bastante a menudo y que el profesor nos ha ido corrigiendo y comentando uno a uno. Creo que de esta manera se aprende bastante más, ya que el alumno se ve obligado a ser mucho más constante, y que el resultado que se obtiene es más justo que el sumativo.
Cabe decir que todas estas notas han sido siempre cuantitativas.
La heteroevaluación ha sido la regla general durante mis años de estudiante, y aunque algunos profesores de unas pocas asignaturas dijeran que querían negociar la nota con cada uno de nosotros (coevaluación), al final te ponían lo que ellos querían. En mi opinión, es necesario hablar (o negociar) con cada estudiante sobre su nota, ya que así será consciente de sus avances. Por otra parte, me parece que este enfoque de negociar la nota debe ir dirigido a estudiantes adultos, ya que sería imposible tratar de llegar a un acuerdo con una persona de 14 años a la que nunca se le ocurrirá hacerse una autocrítica.
En lo que se refiere a la evaluación normativa, ipsativa o criterial, mi experiencia hoy en día es sobre todo normativa, y hasta la ESO ipsativa. En primaria, nos ponían las notas con abreviaturas como AE (Aurrerapen Egokia = Buen progreso), GB (Gainditzeko Bidean = Falta poco para aprobar) y HB (Hobetu beharra = Necesita mejorar). Cuando sacabas buena nota, echabas de menos que te pusieran un 10, pero cuando una asignatura no se te daba tan bien se agradecía ver una abreviatura en lugar de un número. En la ESO, bachiller y la universidad la evaluación ha sido totalmente normativa; con números, medias y campanas de Gaus.
En lo que concierne al propósito de evaluación que he experimentado, debo decir que en general, casi todos los exámenes que he hecho han tenido como objetivo ver el progreso que había hecho durante el curso. Como ya he dicho anteriormente, los exámenes se hacían al final del trimestre para ver qué es lo que habías aprendido (o tu capacidad de memorización la noche antes del examen).
Aun así, he tenido tiempo para vivir otros propósitos de evaluación, como pueden ser las pruebas de diagnóstico. Recuerdo muy bien que en la academia de inglés a la que iba, el primer día de todos nos hacían una pequeña prueba para que el profesor viese el nivel de la clase y cuáles eran nuestros puntos débiles. Aun así, antes de que te adjudicaran tu clase e hicieras esa prueba de diagnóstico, había que hacer otro examen de adscripción para que te colocaran en un nivel. Por otra parte, también he hecho algunos exámenes (menos de los que desearía) para obtener certificados de nivel.
Los enfoques formativo y continuado también los he vivido, y la verdad es que me parece que funcionan bastante mejor que el formativo a la hora de evaluar qué es lo que sabe el alumno. No me acuerdo muy bien de cómo funcionaban los exámenes durante la ESO, pero en alguna asignatura de bachiller y en algunas más de la universidad no hemos tenido examen, y la evaluación se ha basado en las prácticas que hemos entregado bastante a menudo y que el profesor nos ha ido corrigiendo y comentando uno a uno. Creo que de esta manera se aprende bastante más, ya que el alumno se ve obligado a ser mucho más constante, y que el resultado que se obtiene es más justo que el sumativo.
Cabe decir que todas estas notas han sido siempre cuantitativas.
La heteroevaluación ha sido la regla general durante mis años de estudiante, y aunque algunos profesores de unas pocas asignaturas dijeran que querían negociar la nota con cada uno de nosotros (coevaluación), al final te ponían lo que ellos querían. En mi opinión, es necesario hablar (o negociar) con cada estudiante sobre su nota, ya que así será consciente de sus avances. Por otra parte, me parece que este enfoque de negociar la nota debe ir dirigido a estudiantes adultos, ya que sería imposible tratar de llegar a un acuerdo con una persona de 14 años a la que nunca se le ocurrirá hacerse una autocrítica.
En lo que se refiere a la evaluación normativa, ipsativa o criterial, mi experiencia hoy en día es sobre todo normativa, y hasta la ESO ipsativa. En primaria, nos ponían las notas con abreviaturas como AE (Aurrerapen Egokia = Buen progreso), GB (Gainditzeko Bidean = Falta poco para aprobar) y HB (Hobetu beharra = Necesita mejorar). Cuando sacabas buena nota, echabas de menos que te pusieran un 10, pero cuando una asignatura no se te daba tan bien se agradecía ver una abreviatura en lugar de un número. En la ESO, bachiller y la universidad la evaluación ha sido totalmente normativa; con números, medias y campanas de Gaus.
En lo que concierne al propósito de evaluación que he experimentado, debo decir que en general, casi todos los exámenes que he hecho han tenido como objetivo ver el progreso que había hecho durante el curso. Como ya he dicho anteriormente, los exámenes se hacían al final del trimestre para ver qué es lo que habías aprendido (o tu capacidad de memorización la noche antes del examen).
Aun así, he tenido tiempo para vivir otros propósitos de evaluación, como pueden ser las pruebas de diagnóstico. Recuerdo muy bien que en la academia de inglés a la que iba, el primer día de todos nos hacían una pequeña prueba para que el profesor viese el nivel de la clase y cuáles eran nuestros puntos débiles. Aun así, antes de que te adjudicaran tu clase e hicieras esa prueba de diagnóstico, había que hacer otro examen de adscripción para que te colocaran en un nivel. Por otra parte, también he hecho algunos exámenes (menos de los que desearía) para obtener certificados de nivel.
dimecres, 14 / maig / 2008
Parodia de los métodos
Hola!
He encontrado algunos videos bastante divertidos en Youtube para entender algunos métodos de enseñanza (están en inglés):
Intro
Grammar-Translation Method
Silent Way
Suggestopedia
He encontrado algunos videos bastante divertidos en Youtube para entender algunos métodos de enseñanza (están en inglés):
Intro
Grammar-Translation Method
Silent Way
Suggestopedia
Subscriure's a:
Missatges (Atom)
